Dos de los libros que más me han gustado este año han coincidido en potenciar mi querencia por lugares y vidas que ni he visitado ni he conocido.
Negocios andaluces en librillos de cerillas, de La Jara, son cien páginas de lo que promete su título. Un viaje por sitios como la discoteca El Pentágono de Algeciras, la JR de Los Barrios, el music hall Marivel de Ronda o el bar Costa Blanca de La Línea. Un loable esfuerzo, además, por preservar, documentar e inventariar el pasado.
Cada uno es mucha gente, de Pablo García Casado, tiene el poder de la teletransportación con su poesía (en prosa). Te lleva a sitios (físicos y no) donde no has estado pero reconoces. Y es tal la conexión que llegas a dudar si está hablando de lo que tú reconstruyes en tu cabeza. Sale el Tato Abadía invitando a un rioja y unos quesos. Y Walt Whitman por los lineales de Carrefour. Un libro infinito para leer y releer.
