el pechiazul come insectos y arañas

 

Foto: Rafa Rodríguez.

Hace dos lunes me regalé una mañana de jubilado (almuerzo en La Bodeguita, recoger libro en la Ramon Llull, comprar aceitunas y cebollas en vinagre en Hermanos Teruel…) y antes de volver a casa me pasé por París-Valencia.

Salí de allí con una miniguía de bolsillo de Aves de jardín. No me preguntéis por qué. La (h)ojeé, me gustó su tamaño, el precio, las fotos, la información, que fuera forrada con un plastiquito, y se vino conmigo.

Mi única relación con los pájaros es quedarme mirando algún gorrión (ahora sé que los hay comunes y molineros) que se pasea por el balcón de casa.

No tengo intención de convertirme en un experto, sino simplemente ir leyéndola, con la certeza absoluta de que olvidaré todos los datos y jamás seré capaz de reconocer un ave concreta cuando la vea.

Es lo más parecido que como autónomo (ahora no activo, pero en puertas) puedo considerar una afición. Algo a lo que no buscarle productividad y rentabilidad económica alguna, uno de esos placeres que empiezan y acaban cada vez que abro y cierro el libro. Un momento de calma para la cabeza.

Leer que el pechiazul come insectos y arañas es mi yoga.