no veas muchas cosas

 

Foto: Heidi Alexander.

Escuchaba, el otro día, una entrevista que le hizo (el 28 de abril de 1999) José Miguel López, en su Discópolis de Radio3, al gran Carlos Cano. Hablaban de la Alhambra, de la gente que iba a visitarla. Y el cantautor andaluz dio un consejo a los turistas que es pura vida. “No veas muchas cosas. Ve poquitas, pero mucho tiempo”.

Desde hace años, casualmente, es mi lema cuando viajo. Hay veces que nos empeñamos en mapear más y mejor una ciudad en la que nunca hemos estado que en la que vivimos. Y esa visita se convierte casi en una contrarreloj no se sabe contra qué, en una obsesión por ver muchas cosas y muchos sitios, como si hubiera que ir tachando de una lista imaginaria.

No hay nada mejor para conocer un lugar que pasarte unas horas en una terraza contemplando la vida pasar. O acudir a los lugares donde se desarrolla su vida cotidiana (un horno, un supermercado, un bar de menú, una tienda de segunda mano…). En definitiva, hacer lo mismo que haces en tu ciudad. Y complementarlo con algunas (pocas) visitas en las que no hay que mirar el reloj, ya sabéis, ver poquitas mucho tiempo. Nadie me va a convencer de lo contrario.

Lo que estaría bien sería aplicar esa máxima, también, al estresante día a día, para noquear por k.o. a la sensación de no llegar a todo y a las prisas. Cada año, cuando empieza, me pongo el mismo propósito: no cruzar un semáforo hasta que no esté en verde, aunque no pase ni se aviste ningún coche a lo lejos. Cada año fracaso. En 2024 lo hice el mismísimo 1 de enero. El que viene lo volveré a intentar.

Pd- Ahora que están de moda las reediciones de discos a ver si le llega el turno a los de Carlos Cano, para así no tener que estar ojo avizor en las cubetas para ir completando su discografía. No sé si será una cuestión de disputa por los derechos de los álbumes, pero es que resulta incomprensible que no se hayan vuelto a publicar.