Me ha gustado mucho el libro de Miqui Puig. Es duro, incluso duele en algún momento. Ha abierto sus diarios y se ha abierto en canal. La imagen de alguien entusiasta que podía deducirse de esas canciones que repartían felicidad y melancolía tenía su cara B. Casualidades fue un disco que me acompañó en bus, bastantes tardes, de camino a un trabajo que, muchas veces, me agotaba. Era un respiradero y Miqui el oxígeno. Cuando, curiosamente, era él el que lo necesitaba. No es exhibicionismo, está muy bien escrito, es el retrato de un trabajador por encima de todo que luchaba no tanto por un sueño (que también) sino por su supervivencia (emocional, física, laboral, musical….). Siempre a favor de Miqui Puig.
