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| Isabel Requena. Foto: Jesús Mayorga. |
Isabel Requena es actriz, de la mejores, y esto no admite discusión. También escribe y hace escenografía, vestuario, maquillaje… Una vez me contó que se consideraba mujer de teatro, pero que el teatro no era su vida. Y que lo dejaría todo si Erice le llamara. ¡Ay, Víctor, no sabes lo que te estás perdiendo! Le dije que me apetecía que escribiera sobre su zona de confort y me dijo que le apetecía hacerlo. Aquí lo tenéis:
Al principio era una sala de espera con aire acondicionado y asientos tapizados donde no entran los viajeros pobres. Un retrete con taza ergonómica. Asientos de primera en el avión... No es barata, no se llamaría zona de confort si todos pudieran disfrutarla. Pero llegó el mensaje de las fuerzas de seguridad sanitaria mental del estado fraternocapitalista, y nos dijo que sí, que los pobres también tenéis una, que es ese estado en el que estás tan bien que no te apetece salir. Pero mira es mentira, no estás bien, que no te enteras, no estás bien, si no quieres salir es porque te da miedo. ¡Sal de ahí y realízate!
La zona de confort psicomental es para pobres, a los ricos no se les conmina a salir de la suya (Rafa me ha dicho que sea breve, con lo que me apetece despotricar ahora).
Lo mío son los aquí-y-ahora-de-bienestar en zona de incertidumbre. La zona de incertidumbre es invitadora, además de inevitable, científicamente irreprochable y barata. Aquís-y-ahoras de bienestar. Ni siquiera son imprescindibles el sillón, el amigo, el libro, la pluma, el vino... aunque suelen estar.
